¿Qué significa la Navidad?
Según la RAE, la palabra Navidad proviene del latín y significa nacimiento.
En estas fechas, nacen en nuestro interior muchas expectativas, deseos, amor, ilusión, necesidad, cariño… Y es que en Navidad, queremos estar con los nuestros, con las personas que nos quieren.
Pero no siempre esto puede ser así… a veces parte de la familia no se reúne, algunos porque están lejos, otros porque no les apetece, porque viven la Navidad de forma diferente, etc.
¿Qué expectativas pongo yo en la Navidad?
Es importante «revisar», parar para darnos cuenta de lo que estamos esperando en un día concreto o una persona determinada, porque si ponemos demasiadas expectativas en encuentros, cenas y personas, la realidad puede decepcionarnos un poco y emborronar lo positivo de nuestro alrededor.
¿Qué necesito yo de la Navidad?
Tan importante es poder escucharme y ver lo que quiero y necesito, como comunicarlo, muchas veces damos cosas por sentado, entendemos que la persona que tenemos al lado «debe» saber ciertas cosas y esto no siempre es así. Si comunicamos nuestros deseos, éstos se podrán hacer realidad con mayor probabilidad y además, no me frustraré, pero… ¡ojo!
Pedir no es igual a recibir
Podemos pedir todo lo que necesitamos, teniendo en cuenta que la otra persona puede decir sí o no. Las dos respuestas son igual de probables y tenemos que aceptarlas.
¿Y qué pasa cuando recibo un no? A veces, hay personas a las que les cuesta aceptar un «no» por respuesta, ésto puede deberse a que pueden entender que es un «no» a su persona,y ésto no es así, es un «no» a lo que se ha pedido. La persona a la que se le pide algo (sea como favor o no), tiene libertad para decir sí o no y es legítima cualquiera de las dos opciones, puede que sea «no» porque no puede o porque no quiere.
¿Qué pasa si yo sí estoy disponible siempre para los demás?
Si siempre estamos disponibles para el otro, cuando pedimos algo, seguramente esperemos recibir un sí de la otra persona y si recibo un no se genera en mi muchos pensamientos que pueden ser erróneos…
- Es mala persona porque no me ayuda…
- Yo siempre estoy para él/ella, debería haberme ayudado cuando se lo he pedido…
- No volveré a pedirle nada…
Cuando estamos siempre disponibles para los demás, no escuchamos nuestras necesidades, porque están por encima las de los demás.
Cuando puedo decir no
Puedo decir no, cuando quiero y cuando lo necesito, es liberador, porque no llevas encima la mochila de la culpa, del qué pensarán los demás, de tener que quedar bien haciendo cosas que no me apetecen.
El tren
Os propongo un ejercicio de conciencia, conciencia conmigo mism@, con lo que necesito y lo que quiero, os animo a pedir, esperando un «no» por respuesta, y al recibirlo, poder pensar, es un «no» a lo que estoy pidiendo, y está en su derecho, lo respeto y sigo adelante. También os propongo decir a alguien «no», cuando sintáis que no os apetece, al principio es fácil si ponemos una excusa, poco a poco, podrás decir no, sin nada más que lo decore. Decirle a mi interior, no porque no me apetece o no lo necesito, me respeto, escucho mi necesidad.
Observa la Navidad como un tren, un tren en el que puedes viajar hacia lo que deseas y necesitas, con la gente que quieres que esté a tu lado. En las diferentes paradas que haga tu tren, puedes ir soltando lo que no quieres que esté en esta etapa ni en el nuevo año, verás que bajan y suben diferentes personas y maletas.
Coge tu tren y ve al destino que quieras, porque este tren es tu vida y puede llevarte a la felicidad, nadie sabe mejor que tú lo que te hace feliz 🙂
Y recuerda… a veces lo negativo no es la Navidad, es la tristeza que produce el obligarnos a ser y sentir como necesitan los demás.
Desde el equipo de Psintonia os deseamos unas ¿Felices? fiestas rodeados de la gente que os quiere.